jueves, 8 de septiembre de 2011

Fucking perfect.

   Fucking perfect, que linda canción. O Dear Mr. President. O So what, aunque prefiero las lentas. Me encanta Pink. La admiro porque sus canciones hablan de situaciones y sentimientos reales, de los que nadie se anima a hablar. Creo que es por eso que sobresale entre los otros artistas.
   Algún día yo también quiero escribir una canción así. Me encantaría ser compositora.

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   Estoy sufriendo bastante la falta de danza y teatro, dos actividades que hago desde siempre y que este año no hice. Son cosas que disfruto, que me relajan y a las que estoy acostumbrada. Ya decidí que el año que viene empiezo de nuevo, sí o sí.

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   Flor Rulos, hace muchísimo que no nos vemos y de verdad siento tu 
ausencia. Ojalá que podamos volver a hablar como antes, te extraño un montón.

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   Iujuu, faltan dos meses para los 15 de Dani. Estoy re feliz por ella, 
voy a hacer todo lo posible para que la fiesta salga perfecto. Y nuestro regalo... jajaja, lo pienso y me río sola. Va a ser genial.

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   Lulii, por que nunca nos vemos? Y sin embargo, cuando por fin lo hacemos, todo es como siempre. Qué lindo es eso.

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   Flor Rubia, el otro día me di cuenta de que nunca te hice una carta. 
Probablemente se relaciona conque no tenés Facebook, jaja. No te preocupes, ya te vamos a convencer.

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   Hace poco descubrí dos características opuestas en mí misma. Por un lado, soy una persona sensible. Débil emocionalmente, podría decirse. Me refiero a que lloro fácilmente, le tengo algo de miedo a los enfrentamientos y es fácil herirme o hacerme sentir mal. Y por otro lado, no sé por qué, pero tengo la capacidad de mantener la calma en los momentos más difíciles.
   Un ejemplo? Tarde de noviembre, fines del 2009. Estaba con mi mamá yendo a comprar mi vestido para la fiesta de egresados. No voy a entrar en detalles, la cuestión es que mi mamá sacó plata del banco, unos tipos nos siguieron hasta un negocio vacío, y cuando yo estaba adentro del probador, a punto de empezar a probarme vestidos, amenazaron a mi mamá con una pistola y se llevaron toda la plata. El punto es que yo cuando yo estaba en el probador, escuché gritos, y asomé la cabeza. No entendí mucho hasta que vi al hombre sacar la pistola. Era negra y ancha, es lo único que me acuerdo. Y desde ahí los recuerdos son borrosos. Lo único que sé es que no pensé en nada. Mágicamente, mi mente se volvió un robot, una computadora que funcionaba automáticamente: me volví a poner la remera y con toda calma salí del probador y me paré al lado de mi mamá, en silencio. Ella lloraba. El tipo, con la pistola en la mano, ni siquiera me miró, sólo gesticulaba. Y al final tomó la cartera de mi mamá con todas sus cosas y se fue junto con el otro chabón. E incluso después de eso, tardé unos minutos más en que me caiga la ficha. Sólo abrazaba a mi mamá y le decía "Ya pasó, ya pasó". Y cuando al fin me di cuenta, ahí sí: empecé a temblar y pasé llorando el resto del día. Probablemente es el recuerdo más horrible que tengo.
   Pero a lo que quiero llegar es que, sin embargo, tuve el valor inconsciente de salir del probador, donde nadie sabía que estaba, y llegar hasta mi mamá. ¿Por qué lo hice? Ni idea. Pero lo hice, y estoy orgullosa. Cosas parecidas pasaron en otros casos: cuando me robaron, a mí sola, a mediados del año pasado, y tuve la calma de sacar tranquilamente la tarjeta de Subtepas y el carnet de Osde de la billetera antes de entregársela, junto con el celular, a los wachines que caminando a mi lado amenazaban con matarme. O cuando nos perdimos con Dani y Flor Rubia; aunque estaba asustada, no entré en pánico y simplemente busqué la manera de resolver la situación, con Flor riendo y Dani llorando.
   Que loca es la vida.

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Bueno, me voy a dormir. Tengo sueño, mi hermano está jodiendo y mañana tengo tango.
Un beso.



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